domingo, 8 de diciembre de 2013

Podio Noviembre 2013

Mesecito con buenos especímenes éste... No me enrollo y vamos con las 3 más destacadas.

- Hanssens Oude Gueuze

Creo que las lambics de Hanssens eran las únicas lámbicas puras que me faltaban por probar, y no defraudaron en absoluto mis expectativas.

En 1871, el antiguo alcalde de la pequeña villa de Dworp, compró la antigua fábrica de St. Antonius, y desde 1896 comenzó la elaboración de cerveza lámbica; ahora, su tataranieta es la que sigue al pie del cañón usando prácticamente los mismos utensilios de hace más de 100 años. Lo particular de Hanssens es que no fabrican la lambic, sino que solamente la mezclan; perdieron todo el material de fabricación en la Segunda Guerra Mundial (la de cobre que apañaron los alemanes en aquella época), por lo que desde entonces compran el mosto de cerveza a otros cerveceros y ellos van mezclando añadas y fermentando en sus barriles centenarios, logrando unas lambic espectaculares. Sus dueños tienen la cervecería como hobby, puesto que tienen trabajos fuera de la misma, de ahí que al no necesitar vivir de la cerveza hacen absolutamente lo que les da la gana.

La Oude Gueuze (recordad que Oude en estos casos suele significar "hecha a la antigua usanza" y no vieja, que sería su traducción literal) posee un precioso color dorado y esa turbidez propia de su estilo. Con un carbónico muy notorio, pero de burbuja muy fina, destila aromas florales por debajo de los ácidos habituales, y deja un regusto seco exquisito. Una gran Gueuze, sin duda.


- Evil Twin Imperial Biscotti Break


Ya iba siendo hora de que saliera por aquí algo del gemelo diabólico Jeppe Jarnit-Bjergsø, el hermano gemelo canalla de Mikkel Borg, alma mater de Mikkeller.

Jeppe comenzó con un pequeño bar en Dinamarca en los 90 con el ánimo de beber cualquier cosa que no fuese Carlsberg, a partir del cual comenzó como homebrewer. En 2005, abrió una tiendecita de cervezas en Copenhague, a la par que comenzaba su trabajo como profesor de instituto. Con el tiempo, decidió crear también una empresa de importación de cervezas puesto que le era muy costoso conseguir algunas cervezas. Comenzó a vender sus cervezas... Y todo ha derivado en un éxito rotundo de las mismas, sobre todo en Estados Unidos, hasta el punto que se ha mudado en 2012 a Nueva York y está fabricando casi en un mes lo que en todo el año anterior. Sus cervezas realmente merecen este crecimiento...

Dentro de la variopinta lista de nombres que Jeppe le pone a sus cervezas (hay hasta una que literalmente se llama "Dos Cervezas Por Favor"), en este caso quería homenajear a la cultura italiana, de ahí lo de usar biscotti (especie de galleta muy crujiente) en referencia al uso de almendras en la receta, además de vainilla y café. El resultado: una imperial stout como la copa de un pino, con sabores a bizcocho y en efecto almendras entre lo torrefacto de la malta y el café. Para degustar con tranquilidad.


- Rodenbach Caractère Rouge


Una genialidad dentro del estilo oude bruin se sitúa merecidísimamente en todo lo alto del podio de este mes.

En 1821, los cuatro hermanos de la familia Rodenbach decidieron comprar una pequeña cervecera en Roeselare, en Flandes Occidental. Al final fue Pedro el hermano que se quedó con toda la fábrica, y su nieto, tras estudiar el método en Inglaterra, implantó la técnica de mezclar cervezas en barrica viejas con otras más jóvenes. En el año 1998, la cervecera, sin nadie que quisiera seguir llevando las riendas, fue comprada por Palm. Algunas de sus cervezas desaparecieron (la Alexander, por ejemplo), pero el resto de portfolio no ha disminuido su calidad por el hecho de ser absorbida por una cervecera más grande (como ocurre desgraciadamente en otros casos).

La Caractère Rouge, comenzada a elaborar en 2011, es una colaboración con el chef Viki Geunes que se pasa 6 meses en barrica de roble macerándose con cerezas, frambuesas y arándanos. Los aromas van desde, obviamente, las citadas frutas, a violetas y caramelo, acompasándose deliciosamente con el ácido láctico típico de las Flemish red ale. Una auténtica joya para ser deleitada durante horas.

martes, 3 de diciembre de 2013

Festivaleando: Borefts Beer Festival

el molino que da nombre a la Brouwerij
Vamos con la ronda de posts pendientes bajo el lema "a ver si saco tiempo de una vez", arrancando con el excelente festival que organiza de Molen, el Borefts Beer Festival, en sus instalaciones y aledaños del pequeño pueblo de Bodegraven, celebrado a finales de septiembre.

Probablemente, es el mejor festival en el que he tenido la suerte de estar por el alto nivel en todas sus facetas: calidad de las cervezas, organización, ambiente... Un lujazo.

los citados fermentadores...
Quizá la única pega que tiene es que el propio tamaño del pueblo hace que la oferta hotelera sea mínima, pero por fortuna la red de trenes holandesa funciona a las mil maravillas, con lo que te plantas en Bodegraven desde localidades más grandes como Utrecht, Gouda o Leiden (donde nos alojamos nosotros) en una media hora máximo.

La fábrica de de Molen, abierta al público para la ocasión, albergaba unos cuantos puestos, así como el de Molen bar, del que hablaremos más tarde. Los fermentadores, relucientes y alineados, tenían la gracia de llevar todos el nombre de un personaje de Star Wars. Yo de mayor quiero tener un fermentador que se llame Jabba the Hutt... El resto de cerveceros y puestos de comida se disponían en los aledaños de la fábrica y bajo techo (llueve frecuentemente, aunque tuvimos una suerte bárbara con el clima). Buen acceso a baños, puestos de limpieza de la copa del festival separados no más de 30 metros... Hablando de la copa: 15 cl, rellenables en cada puesto por una ficha (equivalente a 1.5€), ya fuese una insulsa pale ale o el pepino de las edades de 20 grados oscuro como una caverna. Probar cervezas que cuesta (tanto por precio como por disponibilidad) una enormidad por ese precio no tiene ídem.

las diferentes variedades de Kaas
solecillo, césped y petróleo
La comida, sin llegar a ser bocata de cardinale (es cocina holandesa, no le pidamos peras al olmo), no desentonaba con la calidad de las cervezas; a los sempiternos (y riquísimos) quesos holandeses se le añadían al menú platos de pasta, hamburguesas, una especie de croquetas de queso (¿dije ya que eran sempiternos?)... No tuvimos problema en ningún momento de hacer cama para el volumen de cervezas ingerido.

El ambiente en sí, muy agradable. Mucho espacio, mucho cervecero de pro, caras amigas provenientes de sospechosos habituales de nuestras tierras, inclusive detrás de algunas barras... En definitiva, como en casa. Quizá lo peor es la parte de puestos dentro de la propia fábrica, un pelín falta de luz y con algo la sensación de zulo (que no gaarden), pero la parte de fuera era amplísima e incluso en las horas de mayor calor se estaba estupendamente solazándose en el césped.

cuánto birrismo...
En cuanto a las cervezas, el festival tiene la particularidad de poner cada año un reto distinto a los cerveceros participantes en forma de cerveza; este año, había que llevar una receta que no contuviese lúpulo. Los cerveceros se dividieron entre gruits y braggots, algunos con mayor o menor acierto. Por si alguien no conoce estas variantes, doy un par de pinceladas sobre las mismas. Por gruit se conoce a la mezcla de hierbas aromáticas (mirto, artemisa, brezo...) que hacía las veces del lúpulo cuando éste todavía no había sido descubierto (al menos para su bendito uso en la fabricación de cerveza). Y el braggot se conoce también como hidromiel, usando el azúcar de la miel para su fermentación, pero claro, se le pueden echar a la receta muchos ingredientes más...

El despliegue de cervezas se merece ir comentando casi puesto por puesto, así que vamos a ello, empezando por el que jugaba en casa.

¡un zombi(er) haciendo fotos!
- De Molen Bar
Obviamente, de Molen tenía pinchado una extensa retahíla de grifos, que incluso iban rotando (ya sabemos del inmenso portfolio y las dotes del bueno de Menno). Probé 4 espectaculares: la Kopi Loewak,  Imperial Stout con las semillas de café de nuestra querida civeta, que podría sustituir al café del mediodía en el curro; la Wild Turkey Eisbock, pelotazo de 20 grados de Eisbock con el toque dulzón del potente bourbon pavo salvaje de Kentucky; la Hot&Spicy III, o cómo conjugar a las mil maravillas una stout con chiles; y la Zwaaien&Zwieren, otra imperial stout con un toquecillo ácido delicioso. Podría no haber salido de aquí en todo el festival...

- Amager
la cervecera danesa llevó unas cuantas exquisiteces, incluyendo alguna colaboración con cerveceras yankees (Three Floyds y Cigar City). A destacar, el mejor braggot del festival, la Honey Quad, un auténtico destilado de pasas, y la Hr. Frederiksen Niepoort, versión de su Frederiksen, Imperial Stout excelente de por sí, embarricada en Niepoort, afamado vino de Oporto.

- Emelisse
Si bien conocía su gama "básica", alguna de sus cervezas digamos especiales me dejaron con la boca abierta: la Barley Wine Buffalo Trace Barrel Aged, un glorioso barley wine envejecido en barrica de Bourbon Buffalo con deliciosos toques de vainilla; la Creme Brulee Stout, o cómo hacer una Imperial Stout con sabor a crème brulée o crema catalana (venga, puristas, a ponerme a parir por comparar ambas); y la más potente de las cervezas del festival, la XXV (sí, el 25 viene por el porcentaje de alcohol...), una Eisbock espectacular.

- Alvinne, Struise y Laugar
el remolque de la birra, a partir de ahora, birrolque
Pongo a los tres en el mismo saco, puesto que compartían espacio en ese idílico remolque con 40 grifos de nada que recomiendo ver por dentro (barriles, tubos y miles de cachivaches mezclados entre sí cual orgía cervecera). Otro de los stands de los que no me hubiera importado no salir en todo el festival... Por parte de Alvine, destaco la Beer Geek Wedding Batch III, sour que en su primera edición fue especial para una boda, y tan acojonante quedó que van por el tercer lote; la Land van Mortagne, exquisita quadrupel; y la Wild West, otra sour en este caso en colaboración con Stillwater. De la mano de Struise, aparte del buen rato pasado con Urbain, las ya clásicas pero no por eso menos espectaculares versiones Reserva de Tsjeeses y Pannepot, ambas para llorar de alegría... Y del lado de nuestros compinches de Laugar (abrazos mil desde aquí), la IPA increíblemente fácil de beber Hop Shock y las versiones embarricadas de la Aupa Tovarisch, genial Imperial Stout por sí sola.

- Mikkeller
Sin llevar ninguna de sus excentricidades, la Black, ya comentada aquí, la Monk's Elixir, cuádruple belga de factura impecable o la Spontanpeach, exquisita sour con melocotón, hicieron las delicias de los presentes.

El meadero de zumo de castor
- Närke
Por fin me llevaba algo a la boca de estos escurridizos suecos. Y doy fe de que tienen fama merecida... Me gustaron especialmente la Anders Göransons Bästa Rököl, una increíble rauch (pero muy muy rauch), la Mölska, una alucinante braggot, y la excéntrica Bäver, elaborada con unas glándulas de castor y servida en el probablemente mejor grifo de la historia.

- Rooie Dop
la cervecera de Utrecht no me había hecho tilín en otras ocasiones. Sin embargo, podría beberme su doble IPA Ot the Explorer a litros.

- Thornbridge
la siempre eficaz cervecera inglesa volvió a deleitarme con su exquisita IPA Halcyon, y me sorprendió gratísimamente con la Sour Brown, una clásica Brown ale inglesa con un delicioso toque sour.

Del resto de cerveceras, buen nivel en general, pero nada excesivamente reseñable: Brewfist, Fyne, Jopen, Kernel, Mont Salève, Naparbier, To Øl y Toccalmatto.

Definitivamente, intentaremos repetir el año que viene...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Podio Octubre 2013

Este mes ha venido claramente marcado por un viaje prolífico en cervezas por tierras italianas. Por no inundar de birre este podio, voy a escoger tres de este mes que realmente han destacado, y ya habrá posts más adelante con información de los birrifici de los que hemos podido probar sus creaciones...


- Saltaire Raspberry Blonde

Desde Inglaterra viene una cerveza poco arquetípica, pero de una grandísima factura.

Saltaire es una cervecera creada en 2005 en los límites de la villa homónima, patrimonio de Unesco por ser una de las poblaciones modelo que se construyeron en la época victoriana fundada en el XIX por Sir Titus Salt a orillas del río Aire (de ahí, Saltaire). Más info, aquí. Su objetivo, como el de varias cerveceras nacidas todas ellas en este siglo XXI, es la de darle una vuelta a tuerca a los estilos puramente ingleses; la cerveza que nos atañe es un buen ejemplo. Usan frutas, chocolates para sus stouts, frutos secos (su Hazelnut es muy reconocida)... No busquéis convencionalismos en sus birras.

La Raspberry Blonde es una Blonde Ale muy suave, refrescante y fácil de beber aderezada con una infusión de una importante cantidad de frambuesas, persistentes en aroma y sabor desde que se destapa la botella hasta la última gota (de hecho, un rato después de terminarla todavía olía de maravilla). No resulta empalagosa, ya que es una cerveza tan sparkling que compensa el cierto dulzor de la frambuesa. Exquisita como aperitivo o para maridar un postre de frutas...


- Hitachino Nest XH

Esta pedazo de cerveza de corte belga pero elaborada en tierras japonesas merece con creces este escalón del podio.

La cervecera Kiuchi abrió sus puertas en Kounosu, una pequeña población en el centro de la principal isla de Japón, Honshu, en 1823, dedicándose en exclusiva eso sí a la fabricación de sake. No fue sino hasta 1996 cuando cambiaron su nombre a Hitachino Nest y comenzaron a fabricar cerveza, con bastante éxito tanto en Japón como en países como Estados Unidos, donde gozan de buena reputación. No en vano, está en proyecto comenzar la fabricación de vino; se han traído plantas de Francia y en breve comenzarán a sacar nuevos caldos al mercado...

Pero a nosotros nos atañe la cerveza, en este caso la XH, que hace referencia a Extra High por ser la más potente de sus creaciones en cuanto a volumen de alcohol se refiere. Se trata de una de cerveza que podríamos colocar a caballo entre una Strong Belgian Ale y una cuádruple debido al empleo de levaduras belgas. De un color marrón caoba, el dulzor y el sabor a alcohol sobresalen por encima del resto, como marca claramente el estilo. Aparecen notas de caramelo, almendras, bizcocho... Todo un placer si soléis disfrutar de estos estilos belgas.


- Brewdog Abstrakt AB:14

Nuevamente los genios escoceses aparecen en lo más alto del podio, como ya hicieran aquí (y donde podréis leer algo más de esta irreverente cervecera).

En este caso, la cerveza es la más reciente de uno de sus proyectos en paralelo, el de Abstrakt. En él incluyen sus creaciones más innovadoras, elaborándolas una única vez y en lotes muy pequeños (menos de 10000 botellas, y con un par de cervezas cada año). La AB:14 mantiene la línea de cerveza difícil de clasificar de todas sus hermanas anteriores, puesto que es una Weizenbock (trigo alemán, pero en fuerte) Imperial (o sea, más fuerte todavía) envejecida con virutas de roble. Es decir, de primera mano el aroma y el sabor inicial es puro plátano, al uso de una clásica Hefeweizen, para ir pasando a toffe, galleta y bizcocho. A esto se la añade un regusto ligero final de lúpulo, apareciendo principalmente el clásico Cascade y en un segundo plano Saaz y Bramling Cross. Para terminar, se ha madurado con chips de roble francés, lo que le da un retrogusto a madera muy sabroso. Definitivamente, una gran cerveza para degustar en pequeñas dosis.

viernes, 25 de octubre de 2013

Podio Agosto & Septiembre 2013

Por acumulación de trabajo y demases, no vio la luz el podio del mes de agosto. Pues nada, como uno aquí pincha y corta y no tiene jefes como en la oficina, pongo las tres birras destacadas de agosto y luego las otras tres de septiembre. Y tarde de narices...

- Dougall's Raquera

Llevo ya un par de años disfrutando de las cervezas elaboradas en la preciosa localidad cántabra de Liérganes. Andrew Dougall llegó hace casi 20 años a Cantabria para definitivamente quedarse. Sólo echaba algo de menos: la buena cerveza inglesa a la que estaba acostumbrado... y empezó a fabricar para ponerle remedio. Ferias populares en las que llegaba con una furgoneta y donde la gente se rifaba su cerveza quedan ya lejos; finalmente esas ideas cristalizaron en una fábrica con todas las letras, hasta el punto de estar desbordados por la demanda. Eso sí, mantienen al pie de la letra el eslogan de su chapa: "Piensa global, bebe local", puesto que no están interesados en expandirse internacionalmente pese a jugosas ofertas (les ponían un contenedor refrigerado para llevárselas a Estados Unidos en las mejores condiciones, por ejemplo).

La Raquera, sin ir más lejos, tenía el objetivo de distribuirse exclusivamente por Cantabria para ir "evangelizando" a los lugareños con una Pils asequible de beber y de precio ajustado; por fortuna, se han flexibilizado y ya va saliendo poco a poco... Su nombre, como siempre, se basa en algo de la región: los raqueros eran los niños que pululaban por el puerto de Santander y sobrevivían con pequeños hurtos y propinas de los viajeros, sobre todo ingleses.

Tuve la suerte de probar esta cerveza fresquísima de barril en el Birragoza de este verano, y por lo leído, este lote ha mejorado los iniciales por las críticas de otros "colegas blogueros". Espuma ligera pero consistente, muy limpia, con los sabores a pan habituales de una pils, y un regusto final como a yogur verdaderamente excelente. Para beber a toneladas. Un más que merecido bronce.


- Summer Wine Rouge

Si hay un región con tradición cervecera en Inglaterra, ésa es Yorkshire. Y, además, se presume de seguir elaborando los estilos tan a la antigua usanza que los entrañables abuelos del CAMRA están orgullosos de ello. Sin embargo, desde hace cinco años tenemos una fábrica con la idea de reinterpretar los modus operandi más clásicos hacia las nuevas tendencias que vienen sobre todo de Estados Unidos: Summer Wine. Y con esa idea usan levaduras belgas, añaden lúpulos a tutiplén... con magníficos resultados.

La Rouge es una Red ale con una buena tonelada de Simcoe y Centennial, lo que la hace una cerveza cremosa, con un rojo rubí muy logrado, y con un final lupulizado que armoniza perfectamente con las maltas oscuras. Todo un descubrimiento.


- Hornbeer IPA


Y nuevamente una danesa en lo más alto del mes. Al norte de la mayor isla danesa, Selandia, se encuentra esta cervecera liderada por Jørgen Fogh Rasmussen, hermano del ex-primer ministro danés y actual secretario general de la OTAN (casi nada). Elegida además varios años por los daneses como mejor cervecera del país, hace las delicias de los coleccionistas por las etiquetas, que no son sino óleos pintados por la mujer de Jørgen y expuestos en una mini sala de exposiciones de la propia fábrica.

La IPA es una de las muchas cervezas que componen el portfolio de Hornbeer. En este caso se trata de una IPA de libro: un excelente balance entre las maltas alemanas y lúpulos estadounidenses, con sabores clásicos a cítricos, resina y melocotón. Refrescante pese a tener mucho cuerpo, tremendamente recomentable para los homo lupulus que pululan por ahí...


Y pasamos ahora a las de Septiembre. Me dejo todas las glorias que probé en el Borefts Festival que organiza de Molen para otro post aparte (próximamente en sus pantallas). Simplemente unos retazos de las tres cervezas, puesto que las cerveceras no son noveles en estos podios mensuales.

- Brewdog #Mashtag

De Brewdog ya he escrito varias veces, aunque un resumencillo breve lo podéis encontrar en este post.

La #Mashtag es un proyecto realmente curioso de estos innovativos escoceses: usar el twitter para decidir entre todos sus fans una receta y luego elaborar su cerveza. De ahí el nombre, que hace un juego de palabras entre hashtag (las etiquetas que se usan en twitter, literalmente almohadillas) y mash (mosto en inglés).

La cerveza en sí es una brown ale con los típicos regustos a frutos secos, aumentados al haberles metido avellanas, mejorada con una generosa dosis de lúpulos neozelandeses, que le aportan un toque fresco y avinado a la par que resinoso (Sauvin y Motueka, respectivamente). Y, además, toques de madera al final al haberles metido chips de barrica de roble. No, aunque parezca lo contrario, es facilísima de beber...



- Struise Black Damnation Blackberry Albert

Por fin pude probar una de las Black Damnation que me faltaban de la extensa lista de los "avestruces" belgas, la Blackberry Albert. Y desde luego que no defraudó...

De Struise en general y algo en particular del proyecto Black Damnation ya hablé aquí en su momento, así que no escribo dos veces para no repetirme...

La Blackberry Albert se consigue metiendo la Black Albert en barrica de vino de Oporto durante un año, y donde además se le añaden moras para que maceren. El resultado, una sinfonía de sabores muy bien conjuntados donde predominan los caramelo, azúcar candy y tostado de la original Black Albert, y a su lado aparece el obvio sabor a fruta del bosque y a madera y sequedad propias del Porto. Para disfrutar en pequeñas dosis, dados sus "ligeros" 13 graditos.



- De Molen Hel & Verdoemenis Bunnahabhain Barrel Aged

Precisamente una de las partes que originó la Damnation, la Hel & Verdoemenis (Verdoemenis es damnation en inglés, condena en castellano), en una versión muy especial, ocupa el primer puesto de este mes.

De la holandesa de Molen ya he hablado anteriormente aquí. En los sucesivos posts aparecerá de nuevo por aquí (las andanzas del Borefts merecen un post en condiciones).

Qué decir de la cerveza... Pues que es un petróleo en toda regla, con los matices habituales de imperial stout, envejecido en barrica de Bunnahabhain, que es una de las ocho destilerías que fabrican el exquisito whiskey de la isla de Islay. El whiskey aporta un profundo aroma y sobre todo sabor a turba, que contrarresta perfectamente el potente torrefacto de la stout. Para degustar con calma y tranquilidad, y si es al lado de un fuego chisporroteante de una chimenea, mejor aún.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mi Beerano cervecero (#MBC13)

Por iniciativa del gran Pau Lupuloadicto, una serie de blogs escribimos sobre lo que ha dado de sí el verano en cuanto a temas relacionados con la cerveza se refiere. En mi caso, han sido dos grandes "bloques": la escapada por tierras bávaras, de la que podéis leer aquí, y unos cuantos festivales veraniegos (o sea, f-estivales) en distintas partes de la península, que podéis leer en este otro post.

¿Qué haremos en otoño? Recién empezado, estamos casi en camino del Borefts festival, léase el sarao que organiza de Molen en su fábrica. No creo que nos vaya a disgustar...

Festivales veraniegos...

Conocido es de todos que últimamente aparecen nuevas ferias y festivales cerveceros como si fueran setas. Uno no da a basto con tantos, pero este verano he podido repetir algún festival en el que ya estuve el año pasado y conocer alguno nuevo. Sin contar con el glorioso de Mediona (del que podéis leer aquí), vamos a por los otros tres festivales que he podido disfrutar.


Asturias Summer Beer Festival

Las buenas gentes de la IPA (Cervecería del Millón de IBUs) de Gijón, o lo que es lo mismo, de la cervecera Bayura, decidieron montar por primera vez una feria cervecera el 18 y el 19 de agosto. Si bien su primera intención era desplegarse en la placita que rodea a su cervecería (incluso quizás a lo largo del paseo de la playa de San Lorenzo), los cerrojos mentales de las autoridades locales les dijeron que flores, por lo que tuvieron que apañarse dentro de la propia cervecería. Dadas las limitaciones obvias de espacio, no eran las mejores condiciones, pero las ganas de los asturianos por tener algo así en Gijón suplieron estas carencias, y el ambiente a lo largo del domingo (no estuve el lunes) fue tremendamente agradable. Quizá la parte alta de la cervecería parecía más una sauna que otra cosa, pero bueno, tampoco es que subiera mucho (pobres los cuatro cerveceros de arriba).

En cuanto a la cerveza, se probaron/volvieron a probar algunas cervezas interesantes:
- L'Arrosa, una curiosa cerveza con arroz (en este caso no lo miremos mal) de Molta Birra, ganadora de un premio en un festival irlandés pocas semanas antes. El arroz daba un aire entre dulzón y terroso muy peculiar.
- la As de Trèvols, una porter casi stout que hará las maravillas de los seguidores de la Guinness por su final tan seco
- Una excelente versión de la Sangre de Ceres del Oso y el Cuervo con una variante de sidra muy ácida procedente de Transilvania que la convertían en algo muy parecido a una Berliner Weisse.
- La Beyakka, un petróleo relativamente ligero que gana en barril.

Desilusión con la cerveza francesa, la Perle Toulousaine, que no me convenció para nada... Y como siempre, lo mejor charlar con los cerveceros que en algún caso ya son amigos (no en vano, me fui solo al festival y no estuve solo en ningún momento). A ver si el ayuntamiento se convence y esto se expande...


Birragoza - II Festival de Cerveza Artesana de Zaragoza

Justo un fin de semana después de la de Gijón, se celebró la segunda de las probablemente muchas (vista la afluencia) ediciones de esta feria. Repitió ubicación, pero aumentando considerablemente el número de productores. Este incremento de cerveceros, añadido a que el stand de la organización, anexo al puesto de comidas (unas nada desdeñables salchichas caseras que empaparon perfectamente), ocupaba un gran espacio, hacía este año el espacio del público más reducido que la versión anterior, pero los cerveceros venían mucho mejor preparados y las interminables colas del año pasado no aparecieron en éste.

Como nota negativa, la sempiterna cola para limpiar los vasos, puesto que solamente había un grifo. Punto a mejorar, claramente.

Si nos vamos a las cervezas:
- Nota curiosa probar la Ordio Minero. Queriendo ser una Stout, se quedaba en una black ale relativamente bebible. Nada del otro mundo, pero curiosa...
- Por fin pude probar la Dougall's Raquera, y me pareció un cervezón con todas las letras. Una Pils tremendamente correcta, refrescante, bebible y con un exquisito toque final que recordaba a yogur de coco. De lo mejorcito.
- Como casi siempre, Agullons borda las pale ales monovarietales, siempre correctas y muy bebibles. En este caso, como no podía ser menos, no defraudó la Galaxy.
- Disfrutada ya varias veces en botella, igualmente exquisita me pareció la Juliette de l'Anjub. Sigue siendo para mí de las dos o tres mejores imperial stout peninsulares.
- Como siempre, la Keller de St. Georgen, una Keller de libro de la que me puedo beber barriles y barriles sin que me canse lo más mínimo. Simplemente sublime.

No tuve la suerte de estar el viernes noche en el improvisado partido de fútbol usando un keykeg por balón (mención especial al premio "corred insensatos" del verano), pero la madrugada de charleta con los cerveceros y mis compañeros durante toda la jornada del Observatorio Cervecero me hicieron pasar un gran rato.


II Festival de la cerveza artesana en Montemayor de Pililla

Abandonando ya el nombre de Milagrito de la pasada edición, la feria organizada el 14 y 15 de septiembre por los grandes compañeros de Milana en la villa pucelana donde tienen su fábrica volvió a satisfacer con creces las ansias cerveceras de los habitantes de la región (y los de otras, como el que suscribe). Mejoras notables en las infraestructuras (limpieza de vasos, acceso a baños, oferta gastronómica y conciertos) aparte, da gusto comprobar como casi todo el pueblo se vuelca en el evento, no como me consta ha ocurrido en otros festivales veraniegos en poblaciones pequeñas. Esperemos que siga creciendo en asistencia y número de cerveceras presentes (este año, cuatro más que el anterior).
Cervecísticamente hablando:
- Un gusto volver a probar la Bresañ Maricantana, sobre todo si se marida con unas gallettes caseras de la mujer de Christophe. De mis visitas a Bretaña he comprobado que me encanta su mantequilla saturándome las arterias...
- Comprobé lo bien que se le da a Aran elaborar petróleos con la Pirata Black Storm, aunque en este caso no sea un imperial stout como la Blackblock, sino una genial Black IPA.
- Se me había escapado hasta ahora la Mayo, una saison lupulizada hecha a la limón entre la Pirata y Son. Excelente para primera hora del festival...
- Me encantó el "dry hopping al momento" de Dani Sr. Bu con su cerveza. Una vuelta de tuerca a una remozada cerveza que estará un tiempo desaparecida hasta que solucionen temas burocráticos con las futuras instalaciones. ¡Que no decaiga el ánimo, Dani!
- Mira que estando en su propia cervecería tenían muy poca cerveza disponible, y me tocó probar alguna de las Bayura en esta feria... Me resultaron particulares pero recomendables sus dos versiones con levadura de sidra.


En fin, un triplete que ha dejado el cuerpo cansado y una sonrisilla en la boca para una temporada... (bueno, en breve cae el festival de de Molen; pero qué vicio tienes, criatura...)

Baviera, 2nd Edition

Ya ha pasado un tiempecito desde que a mediados de verano nos escápasemos nuevamente a Baviera a más o menos recorrer los pasos que ya diera justo un año antes. Con el regusto de acordarse de los grandes momentos vividos, aquí van unos retazos de lo acontecido. Puesto que en muchos casos repetíamos (con gusto, no obstante) muchos de los lugares y experiencias ya contadas en este blog, iré añadiendo lo nuevo de cada una de los cuatro emplazamientos del viaje.


München/Múnich

 Realmente hicimos toda una tournée completa por los lugares más emblemáticos de Múnich: el Biergarten de Augustiner, la sucursal de Andechs (donde esta vez destaco como novedad la gloria que fue probar en barril la Doppelbock; la otra vez me tocó en botella), la celebérrima Hofbräuhaus, la sucursal de Ayinger... De todas ella hablo largo y tendido en este post.

Como novedad este año, sacamos un huequecito para visitar el amplio local que tiene Schneider en pleno centro de la ciudad, el Schneider Weisses Bräuhaus. Además de servir típicos platos bávaros a destajo (el Schnitzel nos gustó bastante), compagina cervezas de micros de la región con sus clásicas TAP en grifo. No perdáis la oportunidad si se os ofrece de probar la TAP 5. Estaba tan fresca que casi era una IPA de trigo. Espectacular...


Nürnberg/Núremberg

La joyita del sur de Franconia volvió a darnos muchos momentos de placer. Este año sin Bardentreffen (como ya contaba en este post), repetimos salchichas en el Bratwurstglöcklein y buenas cervezas en el Hütt'n y el Altstadthof. Aparte de éstos, otro par de lugares nos gustaron:
- Nürnberger Alm. Si eres de los que con las cuestas te sofocas enseguida, a mitad de la que lleva al castillo está este bar con decoración un poco a lo pub inglés y donde se sirven sus propias cervezas destacable su Schwarz) y otras joyas de la región francona. Como curiosidad, en este local estaba el Hütt'n antes de mudarse a su actual ubicación.
- Café Wanderer. Justo debajo de una de las torres del castillo, pegado literalmente al mismo, se encuentra este minúsculo bar en el que la cerveza es casi la única protagonista. Además de unos diez/15 grifos (me falla la memoria), de los cuales había varios de cerveza francona, una pléyade de botellas desconocidas para nosotros en un par de gloriosas neveras... Un par de rondas dieron cuenta de unas cuantas Helles, Dunkel y Zwickel que, tras un paseo por el castillo, nos sentaron estupendamente. Si podéis, tirad para allá por la noche: toda la plaza que lo rodea se llena de gente en modo botellón (civilizado, claro), y se crea una atmósfera muy especial.


Annafest

Poco más que agregar que no contara ya en este post de las bondades de este festival. Esta vez hubo menos noria y más cervezas que probar, y algo más de interacción con los lugareños. Reitero que, si alguna vez queréis conocer cómo es un genuino festival bávaro, no creo que haya mejores ejemplos que éste.


Bamberg

Un casco viejo espectacular y siete cerveceras dentro de la ciudad la convierten en un paraíso al que todo cervecero debería peregrinar al menos una vez (me considero afortunado de llevar ya tres). Encontraréis una descripción pormenorizada de las cerveceras y la ciudad en este post. Y en esta ocasión visité los dos sitios que me faltaron la otra vez:
- Ambräusianum: menos tradición que los otros, y cervezas de mucha menos calidad. Ponedlo el último de la lista si vais para allá, es el que menos merece la pena... Aunque el establecimiento tiene encanto y se respira tranquilidad.
- Keesmann: típica Gästhoff alemana, con inmensa cocina y un Biergarten en el patio interior tranquilo y confortable, desde el cual podíamos pegar la frente a los cristales de la fábrica y ver fermentadores, el sistema de embotellado... Entiendo que no abrirán los días de fabricación, pero hubiera sido genial. Y en dicho Biergarten pudimos disfrutar de su afamada Herren Pils, la pils de los hombres. Tampoco es que sea "dura", pero es una Pils impecable.


Drei Kronen

Decidimos hacerle caso a Ratebeer y hacer una escapada a una Gästhaus en un pueblecito a 20 km de Bamberg. Allí, en el medio de la nada (el pueblo son cuatro casas), nos encontramos con un Biergarten en el que se come de manera excelente y se beben grandes cervezas, como ya contaba aquí. Podría pasarme muchas horas en este sitio...


En definitiva, poder repetir esta escapada bávara fue una auténtica gozada. Ich liebe Baiern!

martes, 17 de septiembre de 2013

Festivaleando: Copenhagen Beer Celebration

Como estaba a la espera de publicarse en la Bar&Beer, no he puesto esto por aquí hasta ahora. Allá va, por fin, el despiporre de Copenhague.

El pasado mayo tuvo lugar en Copenhague el "Copenhagen Beer Celebration", una feria de cerveza organizada por Mikkeller que acogió una buena parte de las cerveceras con mayor renombre a nivel mundial.

El evento consistía en tres sesiones de 5 horas cada una repartidas entre viernes y sábado, y en cada una de ellas los cerveceros iban pinchando cervezas diferentes, con lo que se hacía muy apetitoso para los más fieles a la cerveza no dejar pasar ninguna de dichas sesiones... Con la entrada se facilitaba un vaso (en realidad, una copita muy elegante y pequeña, pero su tamaño daba pie a poder probar un poco de muchas cerveceras) y paladear absolutamente todas las cervezas que se quisiera, lo cual daba un punto de estrés a todos aquellos que querían abarcar mucho en quizás poco tiempo, puesto que en la siguiente sesión había que empezar de cero. Si bien se pudieron degustar muchas cervezas que no llegan ni por asomo a Europa (ya no digamos a España), y ya solamente por eso merece la pena, es una feria que permite muchas mejoras en cuanto a organización, empezando por el lugar elegido, un gimnasio cerrado en el que hasta se veían las bicicletas estáticas, pasando por el sistema de limpieza de los vasos, el montaje de los stands (realmente paupérrimo), etc. 

Si nos ceñimos a las cervezas en sí, el recorrido dio para mucho. En el largo listado de craft breweries estadounidenses, empezamos con Surly, la cervecera de Minnesota, y su excelente Darkness, una imperial stout cuyas botellas hacen las delicias de los coleccionistas (cada año va poniendo un "monstruo clásico" diferente, pasando por Drácula, la Momia, Frankenstein...). La joya de la corona, Firestone Walker, fue de lo más destacado del CBC. Los californianos hacen unas cervezas de un altísimo nivel, destacando la Parabola y la Sucaba. Los irreverentes Three Floyds también hicieron las delicias de los asistentes, no sólo con grandes IPAs sino sobre todo con la Dark Lord: el barril de su versión en barrica de bourbon con vanilla beans duró 15 minutos, y el vaso no daba para muchos centilitros... Jester King, la cervecera tejana, llevó 9 de sus creaciones, destacando su Noble King y su Salt Lick, un cerveza que aúna Rauch y Brett maravillosamente. Lagunitas, otra californiana, volvió a demostrar su maestría cuando de IPA se trata. Si bien Founders nos tiene acostumbrados a cervezas más potentes (stout, Scotch), su All Day IPA demostró que no solamente vale la pena un viaje a Michigan para probar su Kentucky Breakfast Stout. También desde Michigan, Kuhnhenn llevó lo mejor de sus caldos, y su 4th Dementia en barrica de bourbon causó estragos. Anchorage nos hizo comprobar de nuevo el gran dominio del Brett de esta cervecera de Alaska con sus impecables Anadromous y especialmente The Tide and its Takers. Como guinda al pastel, la serie de Hunahpu de Cigar City: poder hacer una cata vertical con las versiones 2011, 2012 y 2013 de la cervecera de Florida fue una gratísima experiencia.

A nivel europeo, grandes descubrimientos también. Obviamente Mikkeller tenía todo su arsenal: la comparativa de su X envejecida en calvados, cognac y bourbon fue de lo más destacable. To Øl dio a conocer sus dos Fuck This is, dos cervezas de estilos belgas muy recomendables. Amager llevó una serie de lámbicas excelente, la Fruiticus Lambicus; la Red Currant era realmente espectacular. Saliendo de Dinamarca, la presencia inglesa estaba más que asegurada con Kernel y su siempre altísimo nivel en Pale Ales e IPAs; con Siren, única cervecera que llevó cerveza en cask; y con Brodies, cervecera londinense que está creciendo muchísimo en los últimos meses. No podía faltar de Molen en este evento: Menno llevó también una buena colección de sus cervezas, destacando como siempre sus magníficas imperial stouts. Y también fue un gran colofón de una de las jornadas probar simultáneamente la Abstrakt 2013 y la 2014 de los escoceses de Brewdog.

La nota exótica a nivel cervecero la componían cerveceras que, a mi juicio, presentaban un producto de nivel más bajo que las anteriores, pero aún así siempre es interesante descubrir nuevas creaciones. El festival contaba con Baird desde Japón, Boxing Cat desde China y Way Beer desde Brasil.

La parte gastronómica la ponían un puestecito de quesos daneses muy interesantes, un siempre atestado stand de perritos pero en modo escandinavo (esto es, nada de salchicha mugrienta y ketchup; verdurita y otros ingredientes saludables acompañando a una salchicha y un pan de centeno) de los que doy fe de que como absorbente de cerveza cumplían a las mil maravillas; y una especie de engrudo híbrido entre unos frijoles y una feijoada (con farofa y todo) del que, gracias querido estómago por disuadirme, opté por dejar de lado.

En definitiva, el CBC es una gran experiencia para poder degustar cervezas que no llegan a nuestras tierras y que realmente merecen mucho la pena. Intentaremos asistir a sucesivas ediciones...

Dos rondas de quesos que cayeron, oiga...
poco brazo para mover ese engrudo...
cual paparazzi, Mikkel Borg Bjergsø y parienta
merchandising a saco de Mikkeller